El procedimiento se realizó durante la tarde del miércoles 31 de diciembre, cuando personal policial que realizaba tareas preventivas detectó a un sujeto comercializando distintos artículos explosivos en la vía pública.
En ese contexto, los efectivos intervinieron de inmediato al tratarse de una actividad prohibida por ordenanza municipal, especialmente en un escenario marcado por las altas temperaturas y la extrema sequedad del ambiente, que aumenta el riesgo de incendios forestales.
Al identificarlo y consultar los datos en el sistema policial, surgió un dato clave: el hombre, de alrededor de 30 años, registraba un pedido de captura vigente solicitado por la Justicia de General Roca. La orden estaba vinculada a causas por robos y se encontraba activa desde hacía varias semanas, lo que lo convertía en un prófugo que se movía entre ciudades para evitar ser localizado.
De este modo, lo que comenzó como un control de rutina terminó resolviendo una situación judicial de peso. Gracias al rápido cruce de información y a la intervención precisa del personal policial, se logró poner fin a la fuga de un imputado requerido por la Justicia rionegrina.
Además, el secuestro de la pirotecnia cobra especial relevancia en Bariloche, una ciudad rodeada de bosque nativo y con antecedentes recientes de incendios forestales de gran magnitud. La venta clandestina de estos elementos representa un riesgo concreto para viviendas, turistas y trabajadores, y su detección forma parte de una política preventiva sostenida.