A partir de esa detección, el engranaje preventivo se puso en marcha. Desde el centro de monitoreo se siguió el recorrido del Volkswagen Gol Trend, se identificaron calles y horarios, y se dio aviso a las unidades en la vía pública. En cuestión de minutos, el vehículo fue ubicado cuando transitaba por calle Mengelle y luego subió a la ruta 22 hacia ruta 151 dónde fue interceptado. La precisión del sistema evitó riesgos mayores y permitió una intervención ordenada.
Luego, ya en el lugar, el personal policial confirmó que el auto tenía pedido de secuestro vigente por un robo ocurrido días antes en Neuquén. En su interior viajaban tres personas adultas, de entre 30 y 36 años, que se desplazaban juntas desde la ciudad vecina. La situación fue contenida sin incidentes, mientras se resguardaba la seguridad de quienes circulaban por la zona.
En paralelo, se activaron los protocolos de coordinación interprovincial. Con comunicación directa entre fuerzas y fiscalías, se corroboró que el vehículo había sido sustraído en la capital neuquina y que existían elementos que vinculaban a los ocupantes con ese hecho. Esa información fue clave para redefinir la situación procesal y avanzar con las medidas judiciales correspondientes.
Además, intervino el Gabinete de Criminalistica, se realizó el secuestro formal del rodado, junto con su documentación, y se preservaron pruebas que ahora forman parte de la investigación. Todo el procedimiento se desarrolló bajo supervisión judicial, con directivas claras y una respuesta ajustada a derecho.
Este operativo vuelve a poner en valor el rol silencioso pero decisivo del Sistema Integral de Prevención del Delito, que detecta vehículos con pedido de secuestro activo y toman decisiones en segundos. La incorporación de cámaras con inteligencia artificial, capaces de cruzar datos en segundos, marca un salto tecnológico que se traduce en hechos concretos.