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Trabajo

VMOS: historias que sostienen el presente y construyen futuro en Río Negro

En el campamento PK 327 del oleoducto VMOS, el movimiento es constante. Entre tareas de mantenimiento, logística, alimentación y servicios, cientos de trabajadores y trabajadoras sostienen el funcionamiento diario de una obra que no sólo transforma la matriz productiva, sino que también abre oportunidades concretas para familias de toda la provincia.

Fecha: 1 de mayo de 2026
Historias de trabajo que sostienen el presente y construyen futuro en Río NegroCrédito: Gobierno de Río Negro

Detrás de cada frente de trabajo hay historias personales atravesadas por el esfuerzo, la adaptación y la expectativa de un futuro mejor.

Jorge Sbrinzer, de Viedma, forma parte del equipo de servicios generales. Desde hace un año sigue el avance del campamento, realizando tareas de mantenimiento que van desde cloacas y electricidad hasta limpieza de instalaciones. Su rol, aunque silencioso, es esencial para el funcionamiento cotidiano.

Padre de seis hijos, reconoce el costo de la distancia. “Se extraña a la familia, pero hay trabajo, y eso es importante porque el bienestar de ellos es clave”, cuenta. En su mirada, el impacto del proyecto es claro: “Es una obra muy grande que genera desarrollo y trabajo. Veníamos de un momento difícil para la construcción, y esto se siente en todas las localidades”.

También en el área de mantenimiento trabaja Soledad Fernández, radicada en Viedma desde hace más de diez años. Es oficial civil especializada y su tarea implica garantizar que el campamento y los obradores estén en condiciones, incluso en contextos de adversidad climática.

“Me ocupo de que todo funcione, de que a nadie le falte nada. Es un trabajo con mucho esfuerzo, pero también con muchas oportunidades”, explica. Madre soltera de dos hijos, encontró en este proyecto una posibilidad de crecimiento personal y laboral. “Ser mujer y tener este trabajo es posible, se puede trabajar a la par de los muchachos. Estoy feliz de que me den la oportunidad”, afirma. Con experiencia como durlera y carpintera de aluminio, destaca también el acompañamiento del gremio en su desarrollo.

En paralelo, la operación del campamento requiere de una logística compleja que incluye la alimentación diaria de cientos de trabajadores. Allí se desempeña Analía Reyes, jefa de operaciones de la empresa gastronómica encargada del servicio.

Su responsabilidad es coordinar la provisión de comidas en distintos puntos de la obra, en jornadas intensas que incluyen múltiples servicios diarios. “Lo más crítico es la alimentación. La salud de los operarios depende de eso, y es una gran responsabilidad”, señala. En momentos de mayor actividad, el equipo ha llegado a preparar hasta 400 viandas diarias, además de desayunos y almuerzos. “Han sido campamentos de entre 400 y 600 personas. Es un desafío enorme, pero también un camino de aprendizaje y crecimiento para todos”.

Ese ritmo lo vive de cerca Ezequiel Ruiz, de Villa Regina, quien forma parte del equipo de apoyo en la línea de producción. Su jornada comienza a las 5 de la mañana, participando en la preparación de viandas, desayunos y servicios nocturnos.

“Se siente que algo grande está pasando y que los rionegrinos podemos ser parte”, expresa. Con un esquema de 21 días de trabajo y 7 de descanso, reconoce el sacrificio de la distancia, pero también el valor de la experiencia. “Se extraña mucho, pero estamos acostumbrados y felices con la responsabilidad”.

Como ellos, miles de trabajadores integran este proceso. El desarrollo del VMOS y las obras energéticas asociadas generan actualmente miles de puestos de trabajo, con más de 2.700 empleos directos y un fuerte impacto en el empleo indirecto a través de servicios como gastronomía, salud, transporte y mantenimiento.

En un contexto nacional complejo para la obra pública, este tipo de proyectos adquiere una dimensión estratégica para las economías regionales, dinamizando la actividad y generando oportunidades en distintas localidades de Río Negro.

En el corazón del campamento, entre rutinas exigentes y desafíos diarios, estas historias reflejan algo más que trabajo: muestran cómo el desarrollo productivo se traduce en oportunidades reales, aprendizaje y la posibilidad concreta de proyectar un futuro mejor para miles de familias rionegrinas.

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